viernes, 7 de diciembre de 2012

La subjetividad de la belleza
¿Qué entendemos por belleza? ¿Realmente es bello lo que se dice bello?
Sabemos que la belleza es algo subjetivo, dado que no hay una regla específica para determinar qué características debe tener lo que se considere “bello” y al no haber un parámetro general para medir la belleza, cada uno de nosotros juzgamos, etiquetamos, valoramos y evaluamos si un objeto o persona posee ese don de acuerdo con un criterio propio, incluso a una época determinada o a una cultura.
Por eso afirmo que la belleza es subjetiva, pues lo que puede ser bello para mí, no siempre resultará bello para los demás, pues la belleza no está en los objetos sino en la mente de quien los observa; porque hasta un objeto que por lo general no se considera atractivo, puede esconder cierta belleza, sólo es cuestión de saber apreciarla.
La mayoría de nosotros creemos reconocer la belleza, la comparamos con lo bueno, con todo lo que es atractivo a nuestra mirada, con todo lo que produce una agradable sensación de placer a nuestros sentidos, pero olvidamos que no todo lo que produzca deleite tendrá un aspecto atractivo; desde luego que la mayoría de las veces buscamos la belleza en la apariencia física de un objeto o de cualquier ser, sin pensar que como su nombre lo dice, esto es simple “apariencia”.
Estamos acostumbramos relacionar a la fealdad con todo lo malo, pero no siempre la belleza es visible ante nuestros ojos, pues existen otras cualidades que pueden reflejar nuestra belleza; no la belleza superficial, no aquella que puede percibirse a simple vista, sino la belleza interior, aquella que se encuentra oculta y que sólo las personas inteligentes son capaces de percibir, pues “la belleza, la verdadera belleza, acaba donde empieza la expresión intelectual".
La intelectualidad es por sí misma una forma de caricatura y destruye la armonía de cualquier rostro, pues no puede dudarse que “el talento dura mucho más que la belleza”. Muchas veces, nos aferramos a cosas superficiales, momentáneas, pasajeras y fugaces, cosas que jamás podremos retener. Muchos de nosotros basamos nuestra felicidad en cosas superficiales y no nos damos cuenta de que la apariencia del cuerpo no siempre es la belleza del alma.
La gente dice a veces, que la belleza es nada más superficial; puede ser. Pero es menos superficial que el pensamiento. Para mí la belleza es la maravilla de las maravillas. Únicamente las personas limitadas no juzgan por las apariencias.
El verdadero misterio del mundo es visible….Muchos otros piensan que la belleza sólo puede percibirse a través de los ojos; sin embargo, cuantas veces no hemos cerrado nuestros ojos para ver lo bello, de esta manera, nuestros sentidos se vuelven más sensibles y podemos percibir la belleza que pasa desapercibida ante nuestros ojos abiertos.
Aunque a la belleza y juventud siempre se les ha relacionado, no significa que por no ser joven no puedas ser bello, pues cada etapa de la vida tiene su propia belleza, sólo hay que aprender a identificarla...
La belleza y la juventud no son todo lo que nos hace valiosos; no negamos que de pronto en la sociedad en que vivimos, belleza y juventud se convierten en nuestras cartas de presentación y pueden abrirnos muchas puertas en todos los ámbitos, pero cuando éstas se alejen de nosotros, esas mismas puertas que un día se abrieron, podrían quedar cerradas para siempre, pues recordemos que nada es eterno.
Sin embargo, cuantas veces no sucede que por no tener una apariencia bonita, eres rechazado, aislado, marginado por la gente que está a tu alrededor y pierdes grandes oportunidades por no ser atractivo, aun cuando tu talento está oculto tras un rostro no bien parecido. Sin embargo, la belleza interior siempre intenta salir a la luz. No se trata de convencer a quienes nos rodean que somos bellos, pero con nuestra humildad, sencillez e inteligencia podremos mostrar a los demás que nuestra capacidad no es menor que la de los demás.
La belleza es cuestión de seguridad en sí mismo y aun cuando no se manifieste de manera visible, quien posea la inteligencia podrá distinguirla con facilidad. Desde mi punto de vista, las cosas que no podemos ver ni tocar son las cosas más bellas que existen, como la vida, el amor, la felicidad… Todas ellas son un verdadero arte, un arte que no puede ser comparado con ningún otro, en el que están ocultos los más bellos sentimientos, las fantasías que se apoderan de nosotros y que podemos hacer realidad a través de nuestra acción.
Así producimos algo que fue visualizado y almacenado en nuestra inteligencia e imaginación, y ellas no son otra cosa más que lo que uno es y que manifiesta nuestra belleza interior.
Fin


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